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	<dc:subject>Medio Ambiente</dc:subject>
	
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		<title>Quiero Volar</title>
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		<issued>2006-04-27T10:17:02+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:00:07+00:00</updated>
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&lt;p&gt;¡Qué suerte tienen estos pájaros!, estos reyes del cielo. Siempre he tenido muchos celos de ellos. Son los seres más libres de la tierra. Aquí estoy, hasta que me muera, con estas raíces que no me permiten salir, mientras ellos salen volando por todas partes cuando les da la gana. Me gusta mucho cuando aterrizan en mis ramas para construir un nido. Es un gran honor. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sí, me gustan todos. Es verdad. Me gustan todos, salvo esos malvados pájaros carpinteros. . . &lt;/p&gt;

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		<title>Consejos para Pasarlo Bien en Madrid</title>
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		<issued>2006-04-18T23:24:47+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:59:07+00:00</updated>
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&lt;p&gt;He pasado uno de los años más divertidos y emocionantes de mi vida aquí en España. Recomiendo Middlebury en Madrid para cualquier persona que quiera trabajar duro y tener acceso a la gran cultura española a la vez. No obstante, con el beneficio de la retrospectiva, tengo las siguientes sugerencias para mis compañeros que vengan a estudiar en esta ciudad maravillosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1) Vive con una familia española. Es la mejor manera de ponerte en contacto con la lengua española cotidiana. La madre española tiene fama de ser muy cariñosa y te puede dirigir a los lugares más chulos de la ciudad. Además, es probable que te puedan poner en contacto con otros españoles de tu edad para que tengas una red de amigos españoles.&lt;br /&gt;
2) Viaja mucho. Este país es rico en paisajes variados y tiene mucho para ofrecer el viajero. El sistema de transporte público es una maravilla: no hace falta tener coche. Mi lugar preferido es el norte con sus playas y bellísimas montañas. Si a ti te gusta esquiar, no te olvides de que España tiene unas estaciones de esquí increíbles y, además, no hace mucho frío.&lt;br /&gt;
3) Camina mucho. Ve a clase andando. Hay muchos lugares de interés que solo se encuentran a pie. Es una buena manera de mantener la línea. Toma el autobús o el metro solo cuando sea necesario.&lt;br /&gt;
4) No te inscribas en cinco asignaturas en el otoño. Hazle caso a Kim cuando ella te diga que es una tontería intentarlo. Es una buena manera de evitar tener que visitar la sanidad pública.&lt;br /&gt;
5) No vayas al hospital público. Si tienes que ir al hospital porque no has seguido los consejos de Kim sobre no tomar cinco clases en el otoño y te encuentras con una úlcera, vete a un hospital privado. Puede ser más costoso, pero una visita a un hospital público puede ser una de las experiencias más terroríficas de la vida. Si no tienes buen/a amigo/a que te cuida mucho, podrías sentirte muy solito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si sigues estos sencillos consejos, aprovecharás aun más esta magnifica experiencia que es Middlebury en Madrid.&lt;/p&gt;

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		<title>Palos en el arroyo </title>
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		<issued>2006-04-01T23:03:33+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:57:32+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Cuando éramos jóvenes, después de las chubascos fuertes veranéales, salíamos de la casa corriendo y gritando de alegría. Buscábamos palitos de varias formas y tamaños distintos y los echábamos en el arroyo que está cerca de la casa de mi niñez. Solíamos tener carreras de palitos, y nos emocionábamos mucho. Sabíamos que no había nada que podíamos hacer para influir el resultado de la carrera después de echarlos a la corriente, pero nos gustaba mucho pensar que nuestro éxito tenía algo que ver con nuestra habilidad de poder escoger el palito perfecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy en día, como adulto, cuando contemplo la vida, pienso en aquel arroyo y de vez en cuando, siento que es muy análogo a la vida mía. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me doy cuenta que soy como uno de esos palitos en el arroyo de la vida, sin timón y sin remas.&lt;/p&gt;

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		<title>23-27-05-09-07-17</title>
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		<issued>2006-03-21T23:56:00+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:56:00+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;&lt;Ya hemos apagado la  máquina, señor&gt;&gt;. Llegué a las 7:31. 132 millones de dólares compartidos por 10 personas. ¡Ganamos! No ganamos. Hay que comprar un boleto para ganar. Si solo hubiera salido unos minutos antes... ¿Qué les voy a decir? Las llamadas empezarán muy pronto. Son ambles. Me perdonarán. ¿Qué les diré?  No fue culpa mía. Sí lo fue. Olvidé comprar el boleto. Las 8:05. La primera llamada. Oigo los gritos. Parecen eufóricos. Quiero morir.
&lt;/p&gt;
&lt;/&lt;Ya&gt;
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		<title>El coste del aburrimiento</title>
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		<issued>2006-03-20T20:28:13+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:55:40+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Cuando trabajaba como socorrista en la playa, siempre estábamos haciendo cosas para combatir el aburrimiento, sobre todo cuando llovía.&lt;br /&gt;
Un día, hacía malísimo tiempo con vientos fuertes y lluvias frías. Como no había nadie en la playa decidimos ir a remar y “navegar” en uno de nuestras barcas de remos. Pusimos tres de las sombrillas grandísimas que utilizábamos cuando hacía mucho sol en el fondo de la barca y salimos de la playa. Eran las 10 de la mañana. Remamos durante dos horas en condiciones salvajes. Supusimos que habíamos remado más de siete u ocho kilómetros desde la costa, donde nadie nos podía ver, cuando decidimos dar la vuelta. Abrimos las tres sombrillas grandes, rojas y blancas y nos pusimos a toda vela. Con tanto viento estábamos moviéndonos a toda velocidad. Era maravilloso.&lt;br /&gt;
Nos divertíamos mucho, riéndonos de lo que habíamos hecho cuando, súbitamente, una ola grande subió detrás de nuestra popa. Nos levantó, la proa se hundió y la barca volcó violentamente. Debido a que habíamos quitado su flotación para que fuera más ligera y más rápida (remábamos en competiciones), se hundió en segundos. Estábamos en pleno mar, con olas de un metro y medio y no podíamos hacer nada. Empezamos a nadar. Después de más de una hora, llegamos a la orilla del mar. El capitán y los otros oficiales nos esperaban muy desconcertados. Habíamos hundido una barca que valía más de cinco mil de euros.&lt;br /&gt;
No perdimos nuestros trabajos pero, el resto del verano, no recibimos cheques de la paga.&lt;/p&gt;

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		<title>Perdiéndolo</title>
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		<issued>2006-03-08T10:43:23+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:54:22+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Treinta años antes, cómo fluían las palabras&lt;br /&gt;
Con pasión y precisión&lt;br /&gt;
Pero ahora su mente está oscurecida y dispersa&lt;br /&gt;
Por la enfermedad y la indecisión&lt;br /&gt;
...y él mira a través de la puerta de la cocina&lt;br /&gt;
Donde el sol nunca brillará más&lt;br /&gt;
(Losing It, Rush del album Signals, 1982)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta noche, estaba escuchando la música de mi grupo favorito, RUSH, y me fijé en la canción “Losing It,” la cual alude a, entre otras personas, Ernest Hemingway. En momentos como estos, entiendo de una manera más profunda lo que quieren decir estas palabras y puedo imaginar cómo se siente el que intenta ponerse a escribir, y no puede.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sé porque me toca a mí esta noche pero, ahora mismo, me cuesta mucho escribir. Tengo buenas ideas, pero no puedo componerlas de una forma clara y coherente. Sé que todo el mundo tiene momentos en los que no puede crear, en que no tiene la pasión, pero me asusta un poco, porque hay un libro entero atrapado en mi cerebro, y esta noche no puedo escribir más que este párrafo.&lt;/p&gt;

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		<title>Tempus Fugit</title>
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		<issued>2006-03-01T20:27:36+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:53:39+00:00</updated>
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&lt;p&gt;El 28 de febrero: no lo puedo creer. Esta noche, me di cuenta que el curso está acabando, y me hace sentir muy, muy, triste. Me pregunto ahora:  &lt;&lt;¿Qué voy a hacer cuando regrese?  ¿Cómo voy a poder aguantar?&gt;&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya tengo un buen trabajo en una escuela pública que me espera , pero todavía me da pena pensar en no estar aquí en España. Me encanta este país y creo que me va a costar mucho acostumbrarme de nuevo a la vida cotidiana de Nueva Jersey.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, la pregunta clave: ¿Hay una española que  quiere casarme para que pueda quedarme aquí y enseñar el inglés? Sé que no es buena razón para casarme, pero soy un hombre desesperado.&lt;/p&gt;
&lt;/&lt;¿Qué&gt;
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		<title>Un ganso tuvo que morir</title>
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		<issued>2006-02-23T20:11:03+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:53:12+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Una vez estaba jugando golf en Nueva Jersey y maté un ganso. Es un cuento bien triste. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tuve que tirar la bola sobre un lago en que había una manada de gansos. Pero lo hice mal, y la bola estropeó uno de ellos. La manada huyó volando, pero él quedó allí con la cabeza bajo la superficie del agua. Cuando llegué a donde estaba en el agua, me di cuenta de que no estaba moviendo y me pareció muerto. Lo cogí con uno de mis palos y lo lleve a la orilla. De repente, el ganso empezó a temblar. Todavía estaba vivo, pero su ojo estaba colgando del orbito y pareció que su cráneo había sido aplastado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Decidí que tuvo que rematarlo para que no sufriera. Estaba tumbado en la hierba y empecé a darle golpes fuertes a la cabeza. Mis compañeros que estaban jugando no podían aguantar de lo que estaba pasando y siguieron caminando hacia la sede del club. Cuando termine el trabajo, había sangre y plumas por todas partes y me sentía un poco raro. Uno de mis amigos me dijo que tenía mucha suerte porque la bola había rebotado de la cabeza del ganso y estaba en el Fairway en buenas condiciones. ¡Seguí jugando y metí un birdie! &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me encantan los animales, pero aquel día, para que yo jugara mejor, un ganso tuvo que morir.&lt;/p&gt;

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		<title>No sé dónde están nuestros bebés</title>
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		<issued>2006-02-15T14:35:20+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:52:12+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Mi esposa y yo solíamos ir de vacaciones allí antes de casarnos y siempre nos divertíamos mucho, pero la experiencia era aún más dulce ahora con Jimmy y Suzy. Mi hijo, que en esos días tenía siete años, era rubio y guapo con ojos azules y una sonrisa intoxicadora. Suzy, con cinco años, también era de ojos azules, pero tenía el pelo marrón y una personalidad que atraía a los demás magnéticamente. Era mi sueno ir a Disney con mis propios niños, y allí estábamos, muy, muy, felices.&lt;br /&gt;
Aquel día era como casi todos los otros que yo había pasado en Orlando en el mes de abril: maravilloso. Hacía mucho sol y mucho calor pero no había mucha humedad. Todos nos divertíamos mucho. Dejamos a Suzy y Jimmy en su atracción favorita: el Saltamontes. Mi esposa y yo estábamos sacándoles fotos y sonriamos mucho. Salimos por la puerta de la cerca para tener mejor vista de ellos y para sacar mejores fotos. De repente, vimos que una mujer se había desmayado en la acera. Unas personas, supuestamente los miembros de su familia, estaban gritando que ella tenía problemas con hipoglucemia y que necesitaba tomar un Fanta o algo dulce inmediatamente. Puesto que yo todavía estaba en buena forma, y que los otros a su alrededor no eran así, decidí correr hacia el puesto de dulces para comprarle algo. Regresé en un par de minutos y me di cuenta de que mi esposa no estaba allí. Le di el refresco a un conocido de la mujer y me puse a buscarla a la salida de la atracción. Vi que se había acabado la atracción y que Suzy y Jimmy ya habían salido de sus asientos. Llegué a la salida, pero no vi a mi mujer. De repente la vi caminando, muy despistada, con una mirada de ansia. &lt;&lt;Jim, no sé donde están nuestros bebés&gt;&gt;, me dijo. Se puso a llorar y gritar, con una mirada fija, como si yo no estuviera allí. Era entonces que me di cuenta que la conexión entre una madre y sus niños es mucho más fuerte que la conexión entre esposo y esposa.&lt;br /&gt;
Los buscábamos por todas partes, gritábamos sus nombres, pero solo vimos un mar de niños. Después de unos cinco minutos-que parecieron una media hora- un vigilante de seguridad se nos acercó para intentar ayudarnos. Mi esposa no podía ni hablar en ese momento. De hecho, parecía que estaba sufriendo un ataque de nervios. Estaba llorando y temblando. De repente, se puso de rodillas en la acera y empezó a gritar sus nombres: &lt;&lt; ¡Jimmy!, ¡Suzy! ¿Dónde estáis?&gt;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/&lt;&gt;&lt;/&lt;Jim,&gt;
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		<title>El día en el que se acabó la música</title>
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		<issued>2006-02-07T21:57:52+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T06:51:38+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Brian y Robby eran dos chicos muy “malos”. Sus padres no estaban en casa mucho y no les importaban lo que hacían. A sus escasos 12 años, los dos ya habían sido detenidos por la policía por varios crímenes. Eran los estudiantes que no les gustaban nada a los profesores. En otras palabras, eran los dos peores de la escuela. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquel día, estábamos los del quinto y sexto grado en el gimnasio, preparándonos para un concierto que íbamos a dar la semana siguiente.  Nuestra profesora, la Señorita Mestern, una mujer muy trabajadora y cariñosa, quería que estuviéramos listos para impresionar a nuestros padres. Estábamos cantando cuando, de repente, hubo un disturbio en la última fila. Fueron Brian y Robby, peleándose como dos animales rabiosos. La Señorita Mestern se levantó desde detrás del piano y corrió rápidamente para separarlos.  Ella estaba muy enfadada, pero nunca perdió el control, porque todos los estudiantes la respetaban mucho. Incluso estos dos chicos le hicieron caso y dejaron de pelearse. En vez de mandarlos a la oficina del director, les permitió seguir practicando. Ella era ese tipo de persona. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después de resolver la gresca, ella regresó al piano y nos miró. Sin decir ninguna palabra, se cayó sobre el piano. El sonido del impacto de su frente contra las teclas fue terrible. Jamás podré olvidarme de los gritos de los estudiantes. La profesora de la clase de educación física estaba allí en el gimnasio y corrió a su lado casi inmediatamente. Como era niño, me pareció muy raro que ella estaba intentando a besarla mientras estaba tumbada en el suelo con los ojos abiertos. No entendía que ella estaba intentando salvar la vida de ella. Entonces, llegó al gimnasio el director. Me acuerdo de que él estaba diciéndonos que saliéramos inmediatamente del gimnasio y que regresáramos a nuestras aulas de clase. Me acuerdo también de que las profesoras estaban todas llorando en los pasillos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mañana siguiente, cuando llegamos a la escuela, nadie nos dijo nada sobre lo que había pasado. Cuando le pregunté a la profesora de educación física cómo estaba la Señorita Mestern, me dijo, “Jim, anoche se murió tu profesora de música. Lo siento.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sé mucho de lo que pasó con Brian, pero el verano pasado, vi a Robby en un bar del barrio. Estaba muy borracho. Nos pusimos a hablar sobre aquellos días en la escuela primaria. Él me preguntó cómo estaba todo en mi vida y le dije que tenía un buen trabajo y que había comprado una casa en un pueblo muy cercano.  El me dijo, muy borracho, “Pues, Jim, me alegro de que todo te vaya de maravilla.  Espero que pudiera decirte lo mismo, pero mi vida ha sido un desastre. ¿Qué puedes esperar de un chico que mató a su profesora de música.” Robby me despidió, pagó su cuenta y salió. Fue la última vez qué le vi vivo.  &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este fin de semana pasado, me enteré de que Robby se había suicidado fuera en la puerta del gimnasio de la escuela primaria a la que asistimos.  Tenía 36 años, y le gustaba mucho tocar la guitarra.  &lt;/p&gt;

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