No sé dónde están nuestros bebés
Mi esposa y yo solíamos ir de vacaciones allí antes de casarnos y siempre nos divertíamos mucho, pero la experiencia era aún más dulce ahora con Jimmy y Suzy. Mi hijo, que en esos días tenía siete años, era rubio y guapo con ojos azules y una sonrisa intoxicadora. Suzy, con cinco años, también era de ojos azules, pero tenía el pelo marrón y una personalidad que atraía a los demás magnéticamente. Era mi sueno ir a Disney con mis propios niños, y allí estábamos, muy, muy, felices.
Aquel día era como casi todos los otros que yo había pasado en Orlando en el mes de abril: maravilloso. Hacía mucho sol y mucho calor pero no había mucha humedad. Todos nos divertíamos mucho. Dejamos a Suzy y Jimmy en su atracción favorita: el Saltamontes. Mi esposa y yo estábamos sacándoles fotos y sonriamos mucho. Salimos por la puerta de la cerca para tener mejor vista de ellos y para sacar mejores fotos. De repente, vimos que una mujer se había desmayado en la acera. Unas personas, supuestamente los miembros de su familia, estaban gritando que ella tenía problemas con hipoglucemia y que necesitaba tomar un Fanta o algo dulce inmediatamente. Puesto que yo todavía estaba en buena forma, y que los otros a su alrededor no eran así, decidí correr hacia el puesto de dulces para comprarle algo. Regresé en un par de minutos y me di cuenta de que mi esposa no estaba allí. Le di el refresco a un conocido de la mujer y me puse a buscarla a la salida de la atracción. Vi que se había acabado la atracción y que Suzy y Jimmy ya habían salido de sus asientos. Llegué a la salida, pero no vi a mi mujer. De repente la vi caminando, muy despistada, con una mirada de ansia. <
Los buscábamos por todas partes, gritábamos sus nombres, pero solo vimos un mar de niños. Después de unos cinco minutos-que parecieron una media hora- un vigilante de seguridad se nos acercó para intentar ayudarnos. Mi esposa no podía ni hablar en ese momento. De hecho, parecía que estaba sufriendo un ataque de nervios. Estaba llorando y temblando. De repente, se puso de rodillas en la acera y empezó a gritar sus nombres: << ¡Jimmy!, ¡Suzy! ¿Dónde estáis?>>

Mercedes dijo
Y ¿qué pasó después? No es fácil encontrar a dos niños en un parque de atracciones, a no ser que lleven algo que los identifique con claridad
¡No me digas que nunca más aparecieron...! ¡No puede ser!
Espero el desenlace con mucho interés.
No dejes mucho tiempo sufriendo a esos padres y a tus lectores.
16 Febrero 2006 | 11:21 AM